EL RINCÓN DE CARLOS |
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Carlos del Río es licenciado en periodismo por la Universidad del País Vasco y diplomado en montaje por la Ecam (Escuela de cine y del audiovisual de Madrid). Ha trabajado como montador en proyectos de cine y televisión. Su trabajo en el cortometraje Pernocta (Álvaro Giménez-Sarmiento, 2004) le valió un premio al Mejor Montaje en el festival Palafilms. Tras pasar los dos últimos años trabajando en el West End londinense, actualmente es el responsable de posproducción en Burbuja Films. | ||
| Últimas críticas: | |||
District 9 NUEVA! Still Walking NUEVA! The Visitor NUEVA! Despedidas NUEVA! Coco, de la rebeldía a la leyenda de Chanel Los hombres que no amaban a las mujeres El curioso caso de Benjamin Button Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal |
El secreto de sus ojos NUEVA! Malditos bastardos NUEVA! Frozen River NUEVA! Mishima: Una vida en cuatro capítulos NUEVA! El desafío: Frost contra Nixon El asesinato de Jesse James... The Black Book (El libro negro) |
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EL LUCHADOR (2008) Dirigida por Intérpretes Duración País |
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“El luchador” supone la recuperación de Aronofsky tras el batacazo de “La fuente de la vida”. La película ganó el León de Oro en Venecia, ha resucitado a Mickey Rourke (que salvo el Oscar, ha logrado todos los premios al mejor actor), es el mayor éxito comercial de su director y tiene excelentes críticas. Y por una vez, no voy a despotricar de los críticos: el film es muy bueno. El punto fuerte de la película son los personajes. Mickey Rourke encarna a un luchador de lucha libre en sus horas bajas. Veinte años atrás era una sensación, ahora es una vieja gloria de cincuenta y tantos años que se gana la vida asistiendo a convenciones de fans y torneos de segunda. Marisa Tomei es una stripper de cuarenta y tantos que está intentando cambiar de vida. Dos personas demasiado mayores para lo que hacen pero que no tienen otra manera de ganarse la vida. Si la película funciona tan bien es porque se toma su tiempo para mostrarnos la vida profesional de los personajes. En los créditos, mediante una sabia utilización del sonido, nos muestran los días de gloria del luchador, para pasar de golpe a la actualidad. Y el contraste es contundente. He de reconocer que tras ver esta película ha cambiado mi percepción de la lucha libre. Solía pensar que eran hombres hinchados de esteroides que simulaban darse de palos. Algo de esto hay, pero la lucha libre es algo (no voy a llamarlo deporte) muy físico, donde los luchadores se machacan el cuerpo. Y el film lo retrata muy bien (de hecho, te duelen los combates). Poco a poco vamos conociendo la vida personal de los dos protagonistas. El luchador esconde más que un cachas envejecido; lo mismo sucede con la stripper, que es bastante más que una chica que se desnuda en la barra americana. La película tiene un ritmo pausado que permite ir descubriendo gradualmente el interior de los personajes. El interés se mantiene gracias a las actuaciones geniales de dos intérpretes que tienen muchísima química. En pocas secuencias, nos transmiten que se quieren sin ser obvios. Y eso es muy difícil de conseguir. Marisa Tomei es esa excelente actriz de la que intentaron hacer una estrella en los noventa y no cuajó. Aquí tiene el físico perfecto para el papel y muestra muy bien las dudas de su personaje, la fortaleza exterior frente a la fragilidad interior. El film no llega a ser excelente por dos motivos: la historia de la hija está un poco manida y todo parece un algo forzado (a pesar de ello, es muy buena la escena en la que se reconcilian) y justo antes de llegar a la conclusión, la película se acelera y las cosas pasan sin mucha justificación para llegar al magnífico final. |
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