EL RINCÓN DE CARLOS
 
     

 

  Carlos del Río es licenciado en periodismo por la Universidad del País Vasco y diplomado en montaje por la Ecam (Escuela de cine y del audiovisual de Madrid). Ha trabajado como montador en proyectos de cine y televisión. Su trabajo en el cortometraje Pernocta (Álvaro Giménez-Sarmiento, 2004) le valió un premio al Mejor Montaje en el festival Palafilms. Tras pasar los dos últimos años trabajando en el West End londinense, actualmente es el responsable de posproducción en Burbuja Films.
       
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LOS CRÍMENES DE OXFORD (2008)

Dirigida por
Álex de la Iglesia

Escrita por
Jorge Guerricaechevarría
Álex de la Iglesia

Intérpretes
Elijah Wood
John Hurt
Leonor Watling

Duración
110 minutos

País
España

     

He aquí la película más ambiciosa de Álex de la Iglesia, un director que no se caracteriza precisamente por películas pequeñas. Con un presupuesto de cerca de 7 millones de euros (lo cual es más del triple que la media del cine español) se ha ido al Reino Unido a rodar en inglés con actores anglosajones. El resultado es un film formalmente notable pero insuficiente por lo que cuenta y cómo lo cuenta.

De todos es sabido la capacidad de Álex de la Iglesia para planificar y poner en escena, y ahora con el presupuesto más alto de su carrera (similar al que tuvo en "Perdita Durango") consigue un empaque formal que en contadas ocasiones se ve en este país (a pesar de que las escenas de acción quedan un tanto deslucidas). El problema viene con el guión.

Contando las andanzas de un americano recién llegado a Oxford, donde se suceden los crímenes de un psicópata matemático, la película tarda mucho en arrancar, pasa muy deprisa por algunas relaciones entre los personajes que son fundamentales para hacer el final creíble, no es nada (pero nada) sutil a la hora de ir añadiendo sospechosos a la trama, resulta aburrida a ratos (esa jerigonza matemática) y tiene un final muy malo.

Los primeros minutos del film resultan extenuantes por la cantidad de información que se da de forma verbal. Que si el discurso del John Hurt, que si la conversación entre Elijah Wood y Anna Massey (quien no sepa qué era una máquina enigma va a estar completamente perdido), que si la cena entre estos dos últimos y Julie Cox.

Una vez que empiezan los asesinatos (después de ese falso plano-secuencia algo exhibicionista), sube algo el interés, que enseguida decae en cuanto los protagonistas empiezan a soltar parrafadas sobre series matemáticas.

El espectador va viendo cómo poco a poco se van sucediendo los crímenes que supuestamente siguen una serie lógica y cómo le van añadiendo toscamente (vuelvo a recalcarlo: de una manera nada sutil) sospechosos. No sólo eso, si uno ya estaba perdido con tanta serie matemática, en la película aparecen apartes que no añaden nada a la trama (por muy bien hechos que estén, ¿qué sentido tienen el amigo lobotomizado de John Hurt o la historia victoriana de Howard Green?).

Parece que de la Iglesia y Guerricaechevarría no supieron centrarse en qué contar. Dedican demasiado tiempo a las especulaciones con las series matemáticas, meten historias que tienen muy poco que ver con la trama y resultan cojas y precipitadas las relaciones de Elijah Wood con Julie Cox y con Leonor Watling.

Sin embargo, lo peor viene el final. Yo aún sigo sin saber que impulsó a Elijah Wood a ir a una librería a buscar información sobre los pitagóricos, y es del todo decepcionante que tras tanta hipótesis sobre series lógicas la respuesta esté en un libro para niños. Como también es decepcionante la explicación de los asesinatos por lo muy cogida con pinzas que está y por las asombrosas deducciones del protagonista (¡ni Sherlock Holmes!)

Con todo lo dicho, este film tiene algo excepcional: el grandísimo John Hurt.

Esperemos a ver cuál es el siguiente proyecto de Álex de la Iglesia. Yo personalmente espero que vuelva a hacer una comedia de humor muy negro, que es lo que mejor se le da.

 
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