EL RINCÓN DE CARLOS
 
     

 

  Carlos del Río es licenciado en periodismo por la Universidad del País Vasco y diplomado en montaje por la Ecam (Escuela de cine y del audiovisual de Madrid). Ha trabajado como montador en proyectos de cine y televisión. Su trabajo en el cortometraje Pernocta (Álvaro Giménez-Sarmiento, 2004) le valió un premio al Mejor Montaje en el festival Palafilms. Tras pasar los dos últimos años trabajando en el West End londinense, actualmente es el responsable de posproducción en Burbuja Films.
       
Últimas críticas:      
 

District 9 NUEVA!

Still Walking NUEVA!

The Visitor NUEVA!

Despedidas NUEVA!

Enemigos públicos

Arrástrame al infierno

Coco, de la rebeldía a la leyenda de Chanel

Cleaner

Los hombres que no amaban a las mujeres

Los mundos de Coraline

Terminator Salvation

Génova

La Reina Victoria

La sombra del poder

La duquesa

Gran Torino

El curioso caso de Benjamin Button

Slumdog Millionaire

Revolutionary Road

Valkiria

Quantum of Solace

Red de mentiras

Gomorra

Asesinato justo

Quemar después de leer

Wanted

Vicky Cristina Barcelona

El caballero Oscuro

Wall-E

12

Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal

La familia Savages

Sweeney Todd

Expiación

Hacia rutas salvajes

Blade Runner, The Final Cut

Leones por corderos

Guardianes del día

Ratatouille

28 semanas después

El buen nombre

La fuente de la vida

Spider-Man 3

Zodiac

La maldición de la flor dorada

Sunshine

300

El secreto de sus ojos NUEVA!

Malditos bastardos NUEVA!

Frozen River NUEVA!

Mishima: Una vida en cuatro capítulos NUEVA!

Anticristo

Up

Asalto al Tren Pelham 1 2 3

Ice Age 3

La última casa a la izquierda

Tetro

Presencias extrañas

Star Trek

X-Men Orígenes: Lobezno

Señales del futuro

Monstruos contra alienígenas

A ciegas

El lector

El luchador

El desafío: Frost contra Nixon

Milk

La duda

Ultimátum a la Tierra

Solo quiero caminar

Mongol

El intercambio

Transsiberian

El tren de las 3:10

Hellboy 2

Elizabeth: La Edad Dorada

La Niebla de Stephen King

La noche es nuestra

No es país para viejos

Los crímenes de Oxford

Deseo, peligro

El asesinato de Jesse James...

Las 13 rosas

Siete mesas de billar francés

Naturaleza muerta

Los Simpsons - La película

Venus

The Black Book (El libro negro)

Notes On A Scandal

A Prairie Home Companion

Flags Of Our Fathers
(Banderas de nuestros padres)

The Host

   

 

 

 

TRANSSIBERIAN (2008)

Dirigida por
Brad Anderson

Escrita por
Brad Anderson
Will Conroy

Intérpretes
Woody Harrelson
Emily Mortimer
Kate Mara
Eduardo Noriega
Thomas Kretschmann
Ben Kingsley

Duración
111 minutos

País
Reino Unido / España / Alemania / Lituania

     

Viendo las tres últimas películas de Brad Anderson se nota cierta similitud de estilo. Tanto "Sesión 9", "El maquinista" y "Transsiberian" son filmes fríos, lentos, donde apenas pasa nada pero que va (o pretende ir) aumentado la tensión mediante la acumulación de pequeñas anomalías. Si bien esta fórmula le funcionó muy bien en "El maquinista", los otros dos intentos no son tan gloriosos: "Sesión 9" resulta bastante aburrida y en "Transsiberian" el tiro le ha salido por la culata.

Para ser benévolos, digamos que la estructura podría ser mejor. Durante la primera hora apenas pasa nada y es imposible saber hacia donde va el film. De hecho, es imposible saber de qué va eso que se proyecta en la pantalla.

Conocemos a las dos parejas protagonistas de una forma bastante pedestre. Woody Harrelson y Emily Mortimer son una especie de misioneros que deciden tomar el transiberiano para volver a casa desde China. Allí se encuentra con una pareja de antipáticos: el ¿cínico? de Eduardo Noriega (terrible, como de costumbre) y Kate Mara, que con aparecer enfadada durante todo el fin tiene bastante.

No hace falta ser un espectador muy observador para saber que los sonrientes Harrelson y Mortimer son los buenos, mientras que el ¿cínico? y la cabreada son los malos. Menuda sutileza tiene el amigo Brad.

Entonces empiezan a surgir las incongruencias. Estas parejas se encuentran a bordo del tren y mediante una borrachera el director quiere darnos a entender que han surgido lazos de amistad (aunque al espectador los malos le sigan pareciendo igual de gilipollas). No pasan ni cinco minutos, y los buenos les están contando cosas muy, muy íntimas a los malos. Es completamente increíble.

Luego, como los guionistas se daban cuenta que eso era un coñazo, pues meten una trampa: la desaparición de Woody Harrelson. Cuando se descubre lo que pasó resulta que es una estupidez para engañar al espectador.

Y en esta primera hora, que es la cura infalible para el insomnio, hay un montón de cosas sin sentido, como la escena en la que el ¿cínico? de Noriega le enseña las muñecas rusas a Mortimer. Y los espectadores, que nos chupamos el dedo, nos creemos que las muñecas rusas son sólo eso, muñecas rusas. ¿Qué sentido tiene que Noriega se las enseñase?

Si no estoy equivocado (puede que lo esté. Vi este film con menos concentración que de costumbre: los bostezos me lo impedían), creo que quiere haber cierta tensión sexual entre el ¿cínico? y Mortimer. Si alguien la notó, por favor, que me diga cuándo.

Después de esos soporíferos, plúmbeos, tediosos 60 minutos algo pasa y por lo menos sabes que estás viendo un thriller. Ben Kingsley entra en escena y ahora nos quieren sorprender: que si las muñecas rusas esconden algo (¡gran sorpresa! Boquiabierto me dejó la revelación), que si el ¿cínico? se las coló a Mortimer en la maleta (y ¡zas! flasback al canto no vaya a ser que alguien no se diera cuenta de cuando sucedió eso), que si Mortimer tiene fotos de la iglesia quemada (y dale con flasbacks innecesarios. ¿A alguien se le habían olvidado las fotos?), que si estupidez tras estupidez.

Se supone que Mortimer sufre lo suyo porque tiene que mentir más que un político. Pero como nos da igual, pues que mienta. O que acabe picando roca en una prisión de Siberia, tanto nos da.

Luego viene la traca final. Que si una escenita de acción, que si los personajes (que no nos importan nada) no son lo que parecen, que si una persecución sin nada de tensión.

Más y más cosas increíbles y el tormento se acaba: por fin se encienden las luces y se puede ir uno a casa.

El film no es un desastre absoluto gracias a algunos planos buenos del tren y la iglesia quemada, un trabajo digno de Mortimer o una escena de tortura. Pero eso no la hace digna de visionado.

A evitar.

 
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