EL RINCÓN DE CARLOS
 
     

 

  Carlos del Río es licenciado en periodismo por la Universidad del País Vasco y diplomado en montaje por la Ecam (Escuela de cine y del audiovisual de Madrid). Ha trabajado como montador en proyectos de cine y televisión. Su trabajo en el cortometraje Pernocta (Álvaro Giménez-Sarmiento, 2004) le valió un premio al Mejor Montaje en el festival Palafilms. Tras pasar los dos últimos años trabajando en el West End londinense, actualmente es el responsable de posproducción en Burbuja Films.
       
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LAS 13 ROSAS

Dirigida por
Emilio Martínez Lázaro

Escrita por
Pedro Costa
Emilio Martínez Lázaro

Intérpretes
Pilar López de Ayala
Verónica Sánchez
Marta Etura
Félix Gómez

Enrico Lo Verso
Fran Perea

Duración
130 minutos

País
España/Italia

     
 

Viendo la última película de Emilio Martínez Lázaro uno no tiene más remedio que preguntarse cómo es posible que tras 29 años haciendo largos haga tamaño despropósito. Si "Las 13 rosas", por mala que sea, hubiera sido una ópera prima, podría ser justificable; que sea la obra de un director con 10 películas (e incontables capítulos de series) a sus espaldas, es imperdonable.

La película ya empieza mal, con esos créditos (el del título) que muestra la falta de coherencia que recorre todo el film: ese crédito, con las letras acercándose a cámara y tiñendo la pantalla de rojo, está bien para una película de acción, no una histórica. Pero para estas 13 rosas lo mismo son las churras que las merinas.

Una vez comienza la historia, el espectador se encuentra con actores disfrazados de época que dicen frases demasiado literarias, con falangistas de opereta y con supuestas escenas "duras" de guardarropía. Todo huele a naftalina y a rancio. Muy crédulo tiene que ser el espectador para entrar en el juego.

Sin embargo, aún con estos defectos, haciendo un esfuerzo y si la película hubiera sido medianamente entretenida, se podría disfrutar de este film. Pero "Las 13 rosas" no se conforma con crear un ambiente completamente inverosímil, sino que ni siquiera tiene claro qué quiere contar ni cómo.

Confusa a más no poder, cuesta reconocer a las protagonistas (mucho ayuda que unas cuantas sean actrices conocidas), teniendo la película una estructura completamente descompensada. Parece que han querido contar demasiadas historias, y pasan de una chica a otra y a otra y a otra con grandes lapsos temporales hasta que se vuelve a la primera, haciendo que uno se olvide de que tal actriz trabajaba en la película (y no digamos de la vida su personaje). He de reconocer que al salir del cine era incapaz de saber quienes eran las trece chicas.

No sólo eso, especialmente al principio, se presentan muchos, demasiados personajes que luego carecen de importancia. Se les presenta y luego no pintan nada en la historia (como esos dos niños al comienzo que no vuelven a aparecer o en el discurso del guardia civil cuando acaba la guerra, en donde le dedican frases y primeros planos a un joven que sólo sale en esa escena). No sólo está mal de estructura sino que es difícil saber qué personaje es importante y cuál es anecdótico.

Otro defecto que tiene es el no saber contar las cosas. Muchas veces no sé sabe que está pasando hasta que la escena va por la mitad: valgan de ejemplos la huída de Fran Perea al principio (nos enteramos de que es una escena de tensión gracias a la música de Roque Baños, porque explicarse, no se ha explicado nada) o la distribución de las octavillas.

Este último ejemplo es un paradigma de la ceguera de Martinéz Lázaro como narrador. Aquí vemos como sin previo aviso unas chicas lanzan papeles al aire, dejando al espectador que llene todos los huecos (que si son octavillas republicanas, que si las pillan se les va a caer el pelo.), consiguiendo que lo que podía tener mucha tensión, no tenga ninguna por no dar información al espectador (basta comparar una situación parecida -en una película que comparte bastantes puntos en común con ésta, pero de una calidad infinitamente mejor- en "Sophie Scholl", donde la distribución de octavillas está prepara con tanto cuidado, cinematográficamente hablando, que consigue que el espectador esté en vilo cuando llega el momento de la distribución).

Otro punto flaco (ni que tuviera alguno fuerte) es el reparto. ¿Cómo nos quieres hacer creer que actrices que rondan la treintena hagan de chicas de 20 años? ¿Y cómo nos quieren hacer creer que los actores italianos, metidos con calzador por ser una coproducción, pasen por españoles con ese horrible y muy notorio doblaje que les han cascado?

 
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